Cómo hacer cambiar a otra persona y fallar en el intento

Cuántas relaciones sentimentales no fracasan porque uno de ellos está esperanzado en cambiar para bien los defectos de su pareja. En el mundo laboral pasa lo mismo: se generan malos climas de trabajo y se pierde el excelente talento porque hay un empleador que se empecina en mantener a un colaborador que le hace mal a la organización porque piensa que puede mejorar, o viceversa: un empleado que cree que tiene un futuro en una empresa que no lo aprecia o explota.

Lo cierto es que nadie puede cambiar a otra persona. Es algo muy duro de aceptar, sobre todo cuando estás en una relación permanente y la otra persona tiene hábitos o actitudes que te dañan o molestan demasiado. Por eso, si estás a punto de empezar una relación sentimental y hay aspectos que no puedes tolerar del otro, mejor ni lo intentes porque si piensas que “tal vez siendo novios/esposos/cónyuges cambiará” terminarás golpeándote contra una gran pared.

De igual forma, si estás en una relación laboral perjudicial, por muy talentoso que sea un colaborador o por lo mucho que dependas de él o del empleador que te contrata, deberías evaluar si ya es hora de terminar con ella.

El momento de formar a tus hijos es cuando son pequeños; ya cuando son mayores poco podrás hacer, así que no los descuides y edúcalos. Aunque todavía no puedan hablar están absorbiendo todo a su alrededor y tus enseñanzas y correcciones no son la excepción.

CAMBIAR ES TU DECISIÓN Y DE NADIE MÁS

No quiero que malinterpretes lo que te he dicho hasta ahora ya que no pienso que una persona no pueda cambiar por sí misma. Lo que no es posible es que sea otra persona quien pueda hacerlo por ella.

El cambio para bien o para mal pasa exclusivamente por uno mismo y nadie más.  Tenemos una capacidad formidable para adaptarnos a diferentes circunstancias. Nuestros hábitos, carácter, temperamento, habilidades… todo puede ser adquirido, moldeable o incluso erradicado.

El primer paso, así como muy bien lo hace el grupo de Alcohólicos Anónimos, es aceptar el problema. En muchas otras ocasiones tocará también aceptar, casi con la misma dificultad, que sí eres capaz de hacerlo. Aquí es donde empieza todo.

Sé que a veces uno pasa por situaciones mucho más complicadas que no se solucionan con solo renunciar. A veces no podemos renunciar a alguien, pero es entonces cuando mi mensaje tal vez sea aún más importante porque en vez de enfocarnos en cambiarlo o cambiarla lo mejor sería enfocar nuestros esfuerzos en que esta persona reconozca y acepte lo que debe cambiar. Cuando esto suceda habremos dado el primer paso, pero quedará mucho camino por recorrer. Muchas veces la persona que debe cambiar necesitará ayuda profesional, por favor no creas que lo puede hacer solo.

Si crees que te ayudo el mensaje, puedes ampliarlo leyendo: Basta ya… ¡Renuncia!

¡Nos leemos!

Omar

4 comentarios de “Cómo hacer cambiar a otra persona y fallar en el intento”

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