Tus hijos son una flecha y tú eres el arquero

Aprovechando las recientes fechas, quise escribir un mensaje para los padres de familia, porque puede que no seamos los más celebrados o que siempre te regalen corbatas o calcetines para el día del padre, pero no me dejarás mentir que poco importa. La gran satisfacción de ser papá está en tus mismos hijos y en todos los sueños que tienes con ellos.

Por obvias razones no sé qué se siente ser mamá, pero sé lo que se siente ser papá. Tu deseo más fuerte, me atrevería a decir, es que tus hijos lleguen más lejos que tú, que tengan una mejor vida y que siempre sean felices. Por eso los proteges tanto, porque no quieres que nada los dañe o les quite las oportunidades.

Tienes el poder para que tus hijos lo logren. Eres como un arquero y tus hijos son las flechas.  Una flecha tiene varias características: primero, puede viajar muy rápido; segundo, puede llegar muy lejos; y, por último —y talvez lo más importante— en las manos del arquero correcto, puede ser muy precisa.

La razón por la que puedes hacer que tus hijos lleguen muy lejos, muy rápido y certeros es por una razón sencilla: tú ya aprendiste por ellos.

NO ES PROVEER, ES ENSEÑAR

Claro que tus hijos tienen que vestir, comer y vivir, pero no porque vistan ropa cara, coman en restaurantes de manera frecuente o tengan muchas experiencias agradables sabrán cómo proveérselas ellos solos, de igual modo, tampoco aprenderán solo porque les falte.

Si sabes cómo obtener lo que has logrado es porque aprendiste principios que hoy te tienen en el sitio donde estás. Seguramente cometiste muchos errores y las consecuencias también te tienen allí. Tus hijos no tienen por qué vivir lo que tú viviste para aprender lo que ya sabes.

Claro que todos los hijos son diferentes y, por lo tanto, la forma en que les debes enseñar también. Ruega porque sean de los que aprenden que el fuego quema aunque nunca se hayan quemado.

NO VIVAS TUS SUEÑOS A TRÁVES DE ELLOS 

Deja que ellos decidan su destino, son personas independientes. Mantente enterado de a dónde quieren llegar. Esto tal vez es lo más difícil porque un joven no siempre sabe lo que quiere para su vida, mucho menos un niño. Por esa razón el trabajo de ser papá no dura un mes o dos, sino toda la vida.

Escúchalos. Asegúrate de que saben lo que están pidiendo y monitoréalos para saber si están haciendo lo que se necesita para lograrlo, para que no caigan en falsas ilusiones que no los llevarán a nada más que a imaginar tonterías. Cuando estés seguro de que ellos han elegido su destino y que saben lo que piden, apunta y dispara. Disfruta verlos volar y ojalá tengas vida para ver cómo dan en el blanco.

Si sientes que este mensaje te amplío tu forma de pensar, no dejes de leer: Puedes triunfar en lo que sea que desees dedicarte. Para que puedas complementar este mensaje.

¡Nos leemos!

Omar

4 comentarios de “Tus hijos son una flecha y tú eres el arquero”

  1. Muy sabio ya q nuestro deber es guiar esas flechas para q como ejemplo podamos decir con mi testimonio los enseñe a trabajar y a esforzarse pero. No a esforzarme y trabajar por ellos gracias y bendiciones.

  2. Interesante nota. Para los padres, traten de ser el mejor ejemplo para sus hijos, la mejor forma en que un padre le enseña a sus hijos es con el ejemplo.

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